La lección Alejandro Roemmers al recibir el premio en la UMH: “El desafío es reconciliar el éxito empresarial y el desarrollo humano” – ES DIARIO

El empresario, escritor y mecenas argentino recibió el Premio Relevancia Social que otorga el Consejo Social de la Universidad Miguel Hernández de Elche.

Alejandro Roemmers, con los integrantes del Consejo Social y autoridades de la Uniersidad Miguel Hernández de Elche.

El empresario, escritor y mecenas argentino Alejandro Guillermo Roemmers recibió el Premio Relevancia Social que otorga el Consejo Social de la Universidad Miguel Hernández de Elche y que no pudo ser entregado en su momento. El acto estuvo presidido por la vicerrectora de Economía y Sociedad, María José López, junto con el vicepresidente primero del Consejo, Diego García García. 

Estuvieron también presentes el secretario del Consejo Social, José María Gómez Gras, y Antonio J. Verdú Jover, Juan José Sánchez Balaguer y José Francisco Parra Azor, director, codirector y secretario de la Cátedra Iberoamericana de Industrias Culturales y Creativas, respectivamente, que lleva el nombre del filántropo.

La bienvenida corrió a cargo de la vicerrectora, mientras que el director de la Cátedra IARICC trazó una semblanza de Alejandro Roemmers como empresario, escritor y filántropo.

A continuación, el homenajeado pronunció una conferencia titulada “Ética, empresa y sociedad” en la que comenzó refiriéndose a su experiencia en el laboratorio familiar que dirigió durante años y que se ha consolidado como la empresa farmacéutica más importante de Iberoamérica, con filiales propias en más de veinte países.

Roemmers señaló que la empresa ocupa un lugar nuclear en unos tiempos actuales de extraordinaria complejidad como los que vivimos, “unos espacios donde las personas aportan y expanden sus talentos, construyen proyectos de vida, desarrollan vínculos y contribuyen al progreso de sus sociedades”. Tras recordar que la rentabilidad de la empresa es indispensable para su supervivencia, explicó que el éxito no puede calcularse exclusivamente por su resultados financieros, sino por la calidad de sus relaciones humanas, el bienestar que genera, el impacto que deja en las comunidades donde actúa y el valor que aporta a la sociedad.

Alejandro Roemmers definió la ética como “aquello que guía nuestra decisiones cuando estamos a solas y nadie nos observa, la coherencia entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos, el compromiso con la verdad, la justicia y la dignidad humana” y añadió que “la ética es extraordinariamente rentable pues de ella nace el activo más valioso para cualquier organización: la confianza” por lo que consideró que el mayor desafío para el liderazgo contemporáneo implica reconciliar el éxito empresarial y el desarrollo humano.

El filántropo argentino finalizó su conferencia con la siguiente reflexión: “Al final de nuestra vida, no nos recordarán por los balances que presentamos ni por los títulos y laureles que acumulamos. Seremos recordados por el impacto que produjimos en nuestro tiempo y en nuestra sociedad, por el bien que hicimos, por las vidas que cambiamos, por la esperanza que sembramos, por el amor que compartimos”.

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La lección Alejandro Roemmers al recibir el premio en la UMH: “El desafío es reconciliar el éxito empresarial y el desarrollo humano” – ES DIARIO

El empresario, escritor y mecenas argentino recibió el Premio Relevancia Social que otorga el Consejo Social de la Universidad Miguel Hernández de Elche.

Alejandro Roemmers, con los integrantes del Consejo Social y autoridades de la Uniersidad Miguel Hernández de Elche.

El empresario, escritor y mecenas argentino Alejandro Guillermo Roemmers recibió el Premio Relevancia Social que otorga el Consejo Social de la Universidad Miguel Hernández de Elche y que no pudo ser entregado en su momento. El acto estuvo presidido por la vicerrectora de Economía y Sociedad, María José López, junto con el vicepresidente primero del Consejo, Diego García García. 

Estuvieron también presentes el secretario del Consejo Social, José María Gómez Gras, y Antonio J. Verdú Jover, Juan José Sánchez Balaguer y José Francisco Parra Azor, director, codirector y secretario de la Cátedra Iberoamericana de Industrias Culturales y Creativas, respectivamente, que lleva el nombre del filántropo.

La bienvenida corrió a cargo de la vicerrectora, mientras que el director de la Cátedra IARICC trazó una semblanza de Alejandro Roemmers como empresario, escritor y filántropo.

A continuación, el homenajeado pronunció una conferencia titulada “Ética, empresa y sociedad” en la que comenzó refiriéndose a su experiencia en el laboratorio familiar que dirigió durante años y que se ha consolidado como la empresa farmacéutica más importante de Iberoamérica, con filiales propias en más de veinte países.

Roemmers señaló que la empresa ocupa un lugar nuclear en unos tiempos actuales de extraordinaria complejidad como los que vivimos, “unos espacios donde las personas aportan y expanden sus talentos, construyen proyectos de vida, desarrollan vínculos y contribuyen al progreso de sus sociedades”. Tras recordar que la rentabilidad de la empresa es indispensable para su supervivencia, explicó que el éxito no puede calcularse exclusivamente por su resultados financieros, sino por la calidad de sus relaciones humanas, el bienestar que genera, el impacto que deja en las comunidades donde actúa y el valor que aporta a la sociedad.

Alejandro Roemmers definió la ética como “aquello que guía nuestra decisiones cuando estamos a solas y nadie nos observa, la coherencia entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos, el compromiso con la verdad, la justicia y la dignidad humana” y añadió que “la ética es extraordinariamente rentable pues de ella nace el activo más valioso para cualquier organización: la confianza” por lo que consideró que el mayor desafío para el liderazgo contemporáneo implica reconciliar el éxito empresarial y el desarrollo humano.

El filántropo argentino finalizó su conferencia con la siguiente reflexión: “Al final de nuestra vida, no nos recordarán por los balances que presentamos ni por los títulos y laureles que acumulamos. Seremos recordados por el impacto que produjimos en nuestro tiempo y en nuestra sociedad, por el bien que hicimos, por las vidas que cambiamos, por la esperanza que sembramos, por el amor que compartimos”.

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